camara hiperbarica IMTRA

Historia de la Medicina Hiperbárica

La terapia con oxígeno hiperbárico – OHB

El uso de la terapia hiperbárica data de hace mas de 300 años. Aunque la primera cámara hiperbárica se creó en 1662, el uso clínico de la terapia con oxígeno hiperbárico comenzó sobre 1850. A principios de la década de 1930, para fines específicos en el área del buceo de alta mar y la aeronáutica, se desarrolla y prueba la terapia con oxígeno hiperbárico (HBO) en el ámbito militar. Durante la década de 1960, comienzan los estudios sobre las indicaciones para OHB. Hoy se están encontrando más usos para la terapia con oxígeno hiperbárico.

Las cámaras hiperbáricas

En 1662, la primera cámara hiperbárica fue creada por el médico británico Henshaw que descubrió que las enfermedades crónicas se beneficiaban de la reducción de la presión mientras que las enfermedades agudas respondían mejor al aumento de las presiones.

Para 1830 Francia lideraba el desarrollo de la medicina hiperbárica. Se realizaban tratamientos entre 10 y 30 mts. de profundidad equivalente.

En 1878, Paul Bert, un fisiólogo francés, descubrió el vínculo entre la enfermedad de descompresión y las burbujas de nitrógeno. También descubrió que el dolor por descompresión podría revertirse con la recompresión. En su trabajo “La Pression Barometrique” describe los efectos tóxicos a nivel del sistema nervioso central (convulsiones), producidas por la respiración de oxígeno a una elevada presión parcial.

En 1879 Fontaine, un cirujano francés, desarrolló una sala de operaciones presurizada móvil. Esto tuvo dos beneficios. Primero, el óxido nitroso inhalado se hizo más potente y dio como resultado una anestesia más profunda. En segundo lugar, los pacientes habían mejorado la oxigenación.

En la década de 1930, DAMANT y PHILIPS, de la Armada de Inglaterra, comienzan a utilizar la respiración de oxígeno en cámara hiperbárica para disminuir los tiempos de descompresión después de un buceo.

En 1955, el médico Churchill Davis estudia el uso de la hiperoxia (un exceso de oxígeno en el sistema) para aumentar la eficacia de la radiación utilizada en pacientes con cáncer.

BOEREMA, médico holandés, en 1960, en su trabajo “La vida sin sangre” describe que, si a cerdos jóvenes les extraía sangre reemplazándola por plasma hasta lograr un hematocrito de 0.1%, era incompatible con la vida. Pero si estos cerdos eran colocados en una cámara hiperbárica y respiraban oxígeno a 3 atmósferas absolutas, vivían, y al volver a presión atmosférica, se les reemplazaba la sangre extraída y los cerdos continuaban viviendo.

El Dr. BRUMMEL­KAMP, colaborador de Boerema, en 1961 fue el que primero utilizó y describió la utilización de la oxigenoterapia hiperbárica en infecciones por anaerobios.

En 1976, el UHMS (Undersea Medical Society) fundada en 1967, desarrolló un comité para supervisar el uso ético del tratamiento con oxígeno hiperbárico.

La Armada española dispone desde mediados de los años 60, de personal especializado en tratamientos hiperbáricos. En 1970 se construye el Centro de Buceo de la Armada en Cartagena con una cámara Hiperbárica de la casa Dräger; en la que además de buceadores, comienzan a tratarse patologías diferentes a las del buceo. En la actualidad hay diferentes Cámaras Hiperbáricas repartidas por todo el país, como la de camarahiperbarica.eu

 

Imágenes de un jamón fresco y curado obtenidas con tecnología MRI. / TECAL-GIM (UEx)

Resonancia magnética de lomos y jamones ibéricos.

La imagen de resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés) basada en el uso no invasivo de imanes y ondas de radio se usa habitualmente en medicina para observar tejidos y estructuras del interior del cuerpo humano. Investigadores del Instituto de Carne y Productos Cárnicos (IProCar) de la Universidad de Extremadura han aplicado la técnica inocua de resonancia, para algo muy curioso: predecir la calidad de jamones y lomos ibéricos sin destruirlos.

Las imágenes obtenidas se analizan con algoritmos para extraer los valores numéricos a los que se aplicaran métodos estadísticos que permitirán la comparación de las características de calidad.

De esta forma se obtienen unos resultados con los que se pueden predecir las características de calidad de los productos cárnicos. Grasa, humedad, color y algunos atributos sensoriales del producto se convierten de esta manera en parámetros evaluables. También se puede ver como se ha producido la difusión de la sal en jamones o lomos durante el proceso de curado de las carnes.

Estos estudios se han publicado en diversas revistas científicas, como el Journal of Food Engineering.

La resonancia va a tener futuro también como catador de jamones y sin pincharlos.