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artroscopia de rodilla

Alta tasa de retorno a la actividad deportiva en pacientes operados de ligamento cruzado anterior

En el número de Mayo de The Journal of Bone and Joint Surgery, se publica un artículo del Dr. Nwachukwu, Benedict U y otros en el que se analiza la tasa de retorno al deporte y la satisfacción en pacientes operados de rotura de ligamento cruzado anterior. 231 pacientes sometidos a cirugía de reparación de rotura del LCA, con una edad media de 27 años tuvieron un seguimiento de su recuperación y vuelta al deporte durante una media de 3,7 años. Los resultados fueron que
-87% volvió a jugar a los 10 meses de media de la cirugía
-89% de los 171 elegibles, volvió a su nivel previo de competición
-85% Mostraron estar muy satisfechos con el resultado
-98% volverían a operarse de nuevo.

Los autores también encontraron que un tercio de los que no regresaron a los deportes informó como razón el temor a una nueva lesión. La preparación psicológica, el miedo a volver a lesionarse y la resistencia mental, influyen en la probabilidad de que un atleta vuelva al deporte.

En la revista de la Asociación Argentina de Artroscopia Vol. 17  se publicó un estudio del Dr. Fernando Radice  en que se analiza en forma retrospectiva 212 deportistas de alto rendimiento, 152 hombres y 60 mujeres, con un rango de edad de 15 a 28 años. El retorno deportivo fue de 94.5% en forma global, siendo en hombres un 97% y en mujeres 88%, en un plazo pro­medio de 7 meses.

lesion LCA

Rotura de Ligamento Cruzado Anterior (LCA)

El ligamento cruzado anterior (LCA) conecta la parte posterior-lateral del fémur con la parte antero-medial de la tibia, pasando por detrás de la rótula. Esta unión permite evitar un desplazamiento hacia delante de la tibia respecto al fémur, mientras que el ligamento cruzado posterior (LCP) evita el desplazamiento hacia atrás, ambos ligamentos, combinados, proporcionan estabilidad rotacional a la rodilla.

La lesión o rotura del LCA, ya sea parcial o total, puede ocasionar que la rodilla no goce de la misma estabilidad y fuerza, requiriendo una operación para su reconstrucción.

Si un LCA dañado no se reconstruye, la rodilla puede seguir siendo inestable. Esto aumenta la probabilidad de una rotura de meniscos. La reconstrucción del LCA se recomienda cuando se presentan estos problemas:

  • Rodilla que se siente inestable durante las actividades diarias.
  • Dolor de rodilla.
  • Incapacidad para continuar practicando deportes u otras actividades.
  • Cuando otros ligamentos también están dañados.
  • Cuando hay una ruptura de meniscos.

Dos tercios de las lesiones del ligamento cruzado anterior son de origen deportivo, afectando principalmente a una población joven y activa. Una de cada 5 artroscopias llevadas a cabo tienen como objetivo la reconstrucción del ligamento cruzado anterior, siendo las mujeres mucho más propensas que los hombres a sufrir este tipo de lesiones.

Aunque el personal médico en ocasiones se decanta por realizar un tratamiento conservador, la elección más común a la hora de corregir las lesiones del ligamento cruzado anterior es la cirugía. La artroscopia de rodilla se caracteriza por ser una intervención quirúrgica menos invasiva.

En este procedimiento se inserta una cámara diminuta dentro de la rodilla a través de una pequeña incisión quirúrgica. El cirujano visualizará los ligamentos y otros tejidos de la rodilla en un monitor.

A  través de dos  pequeñas incisiones en la rodilla introducirá instrumentos médicos y luego reparará el LCA siguiendo estos pasos.

  • Se realiza la resección de restos del ligamento mediante un terminal específico de motor.
  • El cirujano practicará un túnel en el fémur y otro en la tibia para insertar el nuevo tejido que puede ser autoinjerto (tejido del propio paciente) o aloinjerto (de donante).
  • Se fijará con dispositivos específicos el nuevo ligamento al hueso para mantenerlo en su lugar.

Al final de la cirugía, el cirujano cerrará las incisiones con suturas (puntos) y colocará un vendaje compresivo en toda la pierna.

La reconstrucción del LCA normalmente es muy efectiva. Un LCA roto solía acabar con la carrera de muchos atletas. Ahora, los avances en cirugía con nuevas técnicas de fijación y en la rehabilitación permiten obtener resultados mucho mejores, como:

  • Menos dolor y rigidez
  • Menos complicaciones con la propia cirugía
  • Recuperación más rápida

El programa de rehabilitación tendrá una duración aproximada de 3 a 6 meses, antes de que se pueda volver a desempeñar la actividad deportiva habitual. Es importante hacer hincapié en que la base del éxito de la artroscopia de rodilla dependerá principalmente del cumplimiento del paciente con el programa de rehabilitación tras la operación del ligamento cruzado anterior roto.