Entradas

artroscopia de rodilla en IMTRA

Rotura de menisco

Los meniscos son fibrocartílagos en forma de media luna que están situados entre superficies articulares. Su función es estabilizar la articulación y actuar de “tope” en sus movimientos exagerados y también amortiguan los impactos entre las superficies articulares ya que aumentan la superficie de contacto y distribuyen la carga.

En cada rodilla hay dos meniscos: uno en la parte interna de la rodilla (medial) y otro en la parte externa  de la rodilla (lateral). Están fijados a la parte superior de la tibia.

El menisco puede romperse por alta presión o aplastamiento, como en la caída con las piernas rectas después de un salto. Si el menisco se comprime fuertemente practicando deporte o actividades pesadas, se corre el riesgo de una microfractura.
También al mantener durante mucho tiempo una posición en cuclillas, se puede sufrir esta lesión.
Una violenta rotación de la rodilla al caminar o correr, por ejemplo un cambio de dirección puede generar una torsión que fisura el menisco.
La repentina hiperextensión de la rodilla, como una patada al aire en el fútbol, puede lastimar el menisco, además de los músculos isquiotibiales internos. En particular, si un jugador intenta golpear con fuerza máxima un balón, pero falla y le da al aire, se produce un desequilibrio fisiológico entre la actividad de los flexores, extensores y rotadores de la rodilla.
Causas menores son microtraumatismos repetitivos, un hematoma o la actividad física llevada a cabo sin estar preparados lo suficiente.
El menisco también se puede dañar debido al desgaste. Esta enfermedad típica de las personas mayores, se caracteriza por una lenta erosión del fibrocartílago, incluso en ausencia de traumatismo directo o indirecto.

La prevención de las lesiones de menisco es muy difícil, el fortalecimiento de los músculos de la rodilla es la única manera de reducir el riesgo. Leer más