artroscopia de rodilla en IMTRA

La artroscopia de rodilla

 La artroscopia es un procedimiento quirúrgico que nos permite visualizar, diagnosticar y tratar problemas en una articulación, sin necesidad de abrir todas las estructuras de la misma (artrotomía), con todas las ventajas que esto conlleva:

• Mayor rapidez en la recuperación funcional de la articulación.

• Menor dolor postoperatorio.

• Menor estancia hospitalaria.

• Mayor rapidez en la incorporación a la vida social.

La mayor actividad deportiva actual, hace que las lesiones en rodilla sean frecuentes y la artroscopia facilita tanto el procedimiento quirúrgico como la pronta recuperación del paciente.

La Artroscopia consiste en acceder a la articulación por medio de una óptica (tubo estrecho que contiene lentes de aumento y fibras ópticas) que se conecta a una fuente de luz (que ilumina la cavidad) y a una cámara de alta resolución, consiguiendo una imagen de alta calidad en una pantalla de video. Realizamos toda la intervención a través de pequeñas incisiones (3-5mm) guiándose de la imagen transmitida a la pantalla.

Valoración médica

Ante una lesión, realizamos una valoración de la rodilla, recogiendo datos previos del paciente, información sobre el momento de la lesión, exploración física y pruebas diagnósticas.

Con la radiografía simple podemos valorar fracturas, fisuras, irregularidades óseas (como desgaste excesivo de la articulación) y con la Resonancia Magnética (RMN) valoramos lesiones en los tejidos blandos (lesiones meniscales, ligamentosas, etc).

La artroscopia de rodilla se suele utilizar ante:

• Rotura de menisco

• Lesiones de ligamentos cruzados

• Lesiones del cartílago: fracturas osteocondrales, osteocondritis, condromalacia, etc

• Sinovitis

• Fracturas intrarticulares

• Cuerpos libres articulares (ratón articular)

Preparación para Artroscopia de rodilla

Una vez que que hemos decidido que el mejor tratamiento para la lesión del

paciente, es una artroscopia, se necesita preparar al paciente.

Como toda intervención quirúrgica, se requiere de un estudio preoperatorio con

una serie de pruebas (analítica de sangre con estudio de coagulación incluido,

electrocardiograma y radiografía de tórax) que deben ser valoradas por el

anestesista, para saber si el estado de salud del paciente permite realizar la

artroscopia.

Si el estudio preoperatorio es satisfactorio, al paciente se le dan una serie de

instrucciones a realizar el día de la intervención:

• Debe mantener ayuno (no comer, ni beber) por lo menos 6-8h.

• Ducha corporal en casa y depilación de la zona en caso necesario

(crema depilatoria).

• Debe acudir al Hospital donde le van a intervenir a la hora indicada con

todas las pruebas que le han realizado (RMN rodilla, radiografías en

caso de tenerlas, pruebas del preoperatorio, Consentimiento informado

firmado y las autorizaciones administrativas necesarias en cada caso)

 

Artroscopia de rodilla 

El tipo de anestesia que se utilizará para la intervención, depende de la lesión a tratar y de las preferencias del cirujano. Por ejemplo, nosotros utilizamos una anestesia intrarticular (solo de la rodilla) en los casos de lesión meniscal, lesión parcial del ligamento cruzado anterior o lesión condral; sin embargo, si la lesión requiere la reconstrucción del ligamentos cruzado, se realiza una anestesia raquídea (de cintura para abajo). Realizamos dos pequeñas incisiones llamadas portales. Por una de ellas, se introduce la óptica o artroscopio protegida por una vaina metálica que sirve también para introducir una solución estéril (suero salino) que distiende la articulación, facilitando la visión y el trabajo dentro de la rodilla. Por el otro

portal o incisión, introducimos los distintos instrumentos necesarios para reparar la lesión (pinza Basket, pinza de agarre, motor de artroscopia con terminales específico, etc). Al tener una visión directa de la articulación en movimiento y cerrada, permite extraer y reparar exclusivamente la parte lesionada respetando al máximo el resto de las estructuras.

Articulación de la rodilla

La rodilla es una articulación que funciona como una bisagra que conecta el fémur (hueso superior) y la tibia (hueso inferior). El cartílago articular cubre ambos extremos, así como la parte posterior de la rótula que se articula con la parte frontal del fémur, facilitando el movimiento de toda la articulación.

El menisco es un cartílago en forma de “C” que hace más congruente la articulación entre el fémur y la tibia. Los ligamentos cruzados (anterior y posterior) dan estabilidad y fuerza a la rodilla junto con los tendones y músculos, que no son estructuras articulares.

Riesgos y complicaciones

Al ser una intervención quirúrgica, no está libre de complicaciones y riesgos. Pero conociéndolas, se toman todas las medidas preventivas para evitarlas.

Después de la artroscopia

Tras la intervención, se coloca un vendaje compresivo en la rodilla, que se debe mantener hasta que acuda a consulta a revisión (alrededor de una semana). Podrá caminar, pero con ayuda de muletas o bastones, para no cargar todo el peso sobre la rodilla intervenida.

Dependiendo de la lesión tratada, le indicaremos las precauciones a tener en cuenta pero entre las recomendaciones postquirúrgica más generales se pueden incluir:

• Mantener la pierna intervenida elevada y en reposo relativo.

• Caminar con ayuda de muletas o bastones, apoyando la pierna intervenida según tolerancia al dolor.

• Aplicar hielo sobre el vendaje de la rodilla (los primeros 3 días) con cuidado de no mojar este.

• No retirar, ni mojar el vendaje de la rodilla.

• Tomar los analgésicos prescritos según indicación médica.

• Ponerse la profilaxis anti-trombótica según indicación (Heparina sódica), lacual viene precargada en una jeringa que debe inyectarse subcutáneamente.

• Movilizar los pies, a nivel del tobillo, para facilitar la circulación.

Ejercicios

Le indicaremos los ejercicios que puede realizar en su casa, aunque los más frecuentes que permiten que el músculo cuádriceps no se atrofie por la inactividad son:

• Tumbado boca arriba, contraer los músculos frontales del muslo (cuádriceps) presionando la rodilla, contra la superficie donde está tumbado, de 5 a 10 segundos, luego relaje la pierna. Este ejercicio se puede repetir varias veces en distintos momentos del día.

• Tumbado boca arriba, elevar la pierna 10- 20cm de la superficie, manteniendo la rodilla estirada durante 5 segundos. Bajar la pierna lentamente.

• Tumbado boca arriba, doblar la rodilla, deslizar el talón hacia las caderas tanto como le sea posible. Quédese así durante 5 segundos. Deslice el talón hacia delante hasta que la rodilla toque de nuevo la superficie donde está tumbado.

El tratamiento rehabilitador, controlado por profesionales, le puede ayudar mucho.

Debe acudir a revisiones para valorar evolución y ante cualquier pregunta o problema que se plantee, no dude en ponerse en contacto con nosotros.

 

Dr. E. Galindo Andujar

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